Propongo un cambio de mentalidad: dejar de usar internet como ocio pasivo y empezar a usarlo como una herramienta a nuestro servicio.
Jaja, Gabriella, qué gracia tienes. ¡A mí internet no me domina! ¡Yo ya la uso como herramienta: ella me sirve a mí, nunca al revés!
¿Seguro? ¿Seguro-seguro-seguro?
La última vez que entraste en una red social, ¿fue solo para promocionar tu escritura?
La última vez que contestaste un email: ¿era estrictamente necesario?
La última vez que miraste el móvil, ¿fue para algo puramente funcional?
¿Se acabaría el mundo si no contestases a ese whatsapp, si no leyeses esa notificación de Amazon, si te dieras de baja en otro correo promocional?

Hace poco leí un artículo maravilloso (en inglés) de Henrik Karlsson. Creo que este párrafo fue mi favorito:
Me resulta útil relacionarme con internet pensando que es una práctica.
(…) Si quieres tener una relación productiva con internet, tendrás que saber, como mínimo, qué pretendes conseguir.
Conocer tus metas y valores te aporta información para que puedas contrastar, para que puedas saber si lo que estás haciendo en internet es invocar un mundo que te apoya en esos objetivos que tienes.
Si no entras con esa claridad, otras personas llenarán el vacío; devorarán tu atención y la usarán para sus propios fines.
Últimamente hemos estado hablando mucho de esto en el grupo de mentoría: de mecanismos que podemos utilizar para aprovechar las redes sociales (e internet en general) solo para nuestras necesidades, sin caer en el agujero robatiempo, robaenergía y roba-satisfacción-vital que llegan a ser a menudo.
10 ideas para tu manual de uso de internet
Todo esto que viene a continuación es solo rascar la superficie. Podría hablar sobre el tema durante horas y horas y horas, pero entonces perdería a toda mi lista de correo y a todos mis lectores en general, y me sentiría muy triste.
Ahí van mis sugerencias básicas, ¡espero que alguna sea útil!:
1. Creo que la primera «norma» de uso de internet es nunca entrar por entrar o para pasar el rato. Necesitas un propósito, tener muy claro qué vas a hacer o buscar (idealmente, unido a una alarma para sacarte del agujero después).
2. Para esto, conviene romper el impulso de agarrar el móvil en cualquier momento, sin pensar. Esto se consigue mediante la fricción, es decir: ponérnoslo difícil. Para ello podemos recurrir al diseño del entorno: tener el móvil en otra habitación; nunca llevarlo al baño; tener a mano otro tipo de pasatiempo para ratos muertos, etc.
3. Pero también podemos modificar nuestros propios dispositivos. Tal vez no sea conveniente cambiarnos a un teléfono tonto (dumbphone), pero sí podemos restringir el uso del teléfono a bloques que nosotros hemos decidido: eliminamos notificaciones y avisos, usamos herramientas de bloqueo y restricción de tiempo, etc.
4. Entiendo que esto no siempre podemos hacerlo tanto como querríamos (si necesitamos estar disponibles por trabajo, familia, etc.), pero cómo lo hacemos no es lo importante: lo importante es entender que buscamos un uso activo del móvil y de internet frente a uno meramente pasivo o reactivo.
5. Y por supuesto hay que entender nuestros tiempos y respetar nuestros ciclos: si toda tu energía creativa llega al mediodía, usa ese rato para escribir, no para editar imágenes o crear tests de qué tipo de escritor/a eres o lo que toque esa semana/día/minuto.
6. Si dejamos de ver las redes y el scroll como formas de ocio, no pasa nada. Aparecerán otras formas de ocio mejores: esos huecos se llenarán de actividades que podrían volver a traernos esa sensación de flow tan agradable que pensábamos que habíamos perdido. Ya sabes… ese que antes tenías cuando escribías.
7. Vi un mensaje en Instagram el otro día que decía algo así como «no temo al algoritmo: el algoritmo debería temerme a mí» y me parece un lema estupendo. No vivir para las redes, sino aprender poco a poco a usar las herramientas de filtración (bloqueos, «no me interesa», seleccionar el timeline solo de gente a la que seguimos en vez de lo que nos recomienda el algoritmo…) y construirnos, con paciencia, una versión de nuestras aplicaciones que se corresponde con nuestros intereses reales, no a los que nos crean los algoritmos.
8. Sí, claro que hay que ser estratégicos con nuestra promoción y con nuestro uso de las redes sociales. Dicho esto, cada vez creo menos en horarios ideales de publicación, en la necesidad de hacer 18 reels al día o de subir vídeos con la cancioncilla de moda… Si no disfrutas de tu uso de todas estas herramientas, ¿qué sentido tiene?
9. Yo reivindico el regreso de lo analógico: creo que veremos un resurgir de los eventos en persona, clubs de lectura presenciales, grupos de personas que se juntan en carne y hueso para compartir su experiencia y diversión… Y no tenemos por qué perder las ventajas de lo digital si las reconvertimos en lo que eran inicialmente: algo que iba a mejorar nuestra existencia, no empeorarla.
10. Tal vez no tengas muy claro si estás usando internet «correctamente» (léase esas palabras con muchas más comillas de las que he puesto). Si no sabes si un rato de internet ha sido demasiado largo, si no sabes si tu uso de internet es positivo o negativo, hazte las siguientes preguntas: ¿has terminado tu sesión por decisión propia? ¿Has dedicado más tiempo del esperado? ¿Has conseguido aquello que te planteaste cuando cogiste el teléfono o abriste una pestaña en tu navegador? Al final, ¿te has sentido mal, más cansado/a, indignado/a o triste? ¿O te sientes lleno/a de ideas nuevas, con ganas de salir a crear?
Me parece que esa última pregunta es la definitiva
Ese es el filtro bueno.
Conclusión práctica:
¿Y si apreciamos en vez de perdernos en el scroll?
A lo mejor, como yo, te has hartado de los posts clónicos y las fotos ideales, de esa publicación que seguro, ¡prometido!, te va a cambiar la vida. Habla Karlsson de la disociación normativa, ese fenómeno por el que tras un tiempo en internet empezamos a olvidar casi de inmediato lo que acabamos de ver.
¿No es triste? Todo ese esfuerzo para que los “espectadores” lo olviden en segundos.
Entro en una red y veo tantas imágenes seguidas de gente con talento que al cabo de un rato ya no me maravillo. Ya me parece normal.
Creo que la única forma de cambiar esto es modificar nuestro propio comportamiento como usuarios (si es que no tenemos más remedio que usar las redes, que también se podría debatir).
Podemos decidir entrar poco, con objetivos precisos en una lista de tareas bien visibles, con temporizador. Venga: hoy voy a mirar cinco publicaciones de Instagram, voy a leerlas y apreciarlas y comentarlas. Y si no me aportan nada y no tengo nada que decir, a lo mejor no me interesa seguir a esta persona. Ya. Fin de la sesión.
Me está gustando este nuevo acercamiento, la verdad. Me gusta que mi tiempo de consumo sea corto, realmente pensando en lo que hago y viendo a las personas que publican un artículo, un post de Instagram, un email a su lista… como eso: personas. Humanos. No números casi invisibles en el scroll infinito. Por esto también intento huir de contenidos claramente creados con IA.
Quiero el chispazo, no la repetición.
¿Es sostenible esto? ¿Es imposible? No lo sé.
Yo, por lo menos, lo estoy intentando. Filtro y filtro, y mi experiencia se está volviendo mucho más interesante. En vez de salir de internet enfadada, salgo inspirada.
Si has encontrado tus propios mecanismos de uso de internet, me encantaría conocerlos.
Como siempre, puedes escribirme a gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com.
Antes de que te vayas…
Abro el plazo de solicitudes para el grupo de mentoría de septiembre-octubre
Tengo algunas plazas libres para el grupo de mentoría de septiembre.
¿Quieres trabajar conmigo tu escritura? ¿Quieres que nos centremos en tus metas, quieres saber qué dirección tomar, necesitas ayuda o simplemente un apoyo diario en tu labor creativa? Con mi grupo, obtienes esto y además lo compartes con otras personas que están en situaciones parecidas a la tuya.
Tienes toda la información aquí. El plazo de inscripción finaliza el 7 de septiembre. ¡Yo estoy encantada con la experiencia!
Hablando de recursos útiles de internet, en este post de Instagram hay tres ideas para promocionar tu escritura. Aunque la cuenta está centrada en la romántica, diría que son ideas válidas para cualquier género. Ideal para cuando no sabes de qué hablar, ¡pero quieres hablar de tu libro!
Hablamos pronto,
Gabriella.
Este artículo lo escribí inicialmente como correo para mi lista. Debido a su extensión, decidí publicarlo también aquí en la web, pero si quieres leer más cosillas mías, lo suyo es que te apuntes a la lista de correo, que además te llevas de regalo mi lista de preguntas muy efectivas y eficientes para tus lectores cero.
Imagen de cabecera de One Idea LLC en Picography.

